Calma, silencio y quietud

Publicación Original:
Campo de relámpagos
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Entre abril y junio de 2020 publiqué tres textos en la revista Campo de relámpagos que llevaban como subtítulo Algunas herramientas para escuchar esta pandemia. En los meses de confinamiento más estricto en Madrid, quise compartir algunas estrategias de escucha a través de elementos cercanos a muchas persona en mis circunstancias; el canto de los pájaros, el silencio o la música. Esto me sirvió como excusa para hacer un periplo por textos de pensadoras como Ana María Ochoa, José Maceda o Mayra Estévez Trujillo, entre otras, además de noticias, eventos y anécdotas personales.

Algunas herramientas para escuchar esta pandemia: calma, silencio y quietud

Parte 1. La calma y las cotorras

En el hemisferio en que vivo es primavera. Cuando me asomo a la ventana o vuelvo del supermercado, puedo escuchar a los pájaros. Vivo en un barrio de la zona sur de Madrid, en la ladera de una colina al borde del rio. Desde la parte alta de esta colina, donde está la ventana a la que me asomo, puedo oír a los pájaros a mucha distancia y con una fidelidad poco acostumbrada. Si me concentro lo suficiente, puedo percibir el eco del canto de los mirlos chocando entre las paredes de los edificios.

Antes de seguir, quizá te interese escuchar grabaciones en distintas ciudades del planeta de esta situación de calma. Una buena opción es radio aporee, que ha desarrollado una convocatoria para recibir grabaciones. Pueden escucharse aquí. [1]

En mi barrio, en particular, se produce un hecho muy interesante. Desde hace años en Madrid hay cotorras; alguien las trajo desde Argentina o Uruguay como mascota y se han instalado en los árboles. Nunca me había gustado eso que se dice de que las cotorras son ruidosas, pero ahora, con la pandemia y con menos coches, creo estar seguro de que en realidad el reclamo de la cotorra no enmascaraba el canto de otros pájaros, eran los coches. En una tarde de marzo, con las altas temperaturas a las que nos tiene acostumbrado el calentamiento global, puedo escuchar varias especies de pájaros a la vez, en un atardecer de tropicalismo sudmediterráneo.

Desde el marcode mi ventana escucho la ciudad con la distancia privilegiada y la suerte de tener vistasa la calle. Pero es difícil asumir estéticamente lo que oímos estos días. Y desde esta distancia no puedo evitar que todo esto parezca bello, pero también melancólico, cómo recibir una disculpa demasiado tarde. Los bulos de internet nos quieren hacer pensar que lo que escucho es la naturalezaretomando su lugar con imágenes de delfines supuestamente vistos en Venecia y elefantes borrachos en la provincia china de Yunam. Da igual que esto sea falso, lo importante para mí es constatar la necesidad de las personas por reconciliarse con el mundo cuando ya no tienen ni idea de cómo hacerlo.

Pareciera que lo único que hacía falta para escuchar un entorno más saludable era sacar a todas las personas de la calle, apagar los coches, cortar las líneas aéreas. Es algo que se comentó en torno a la ecología sonora hace más de cuarenta años. En 1977 el compositor y educador canadiense Murray Schafer lanzaba un concepto muy interesante para entender la calma que escuchamos o hemos escuchado estos días. Decía que un ambiente de alta fidelidad es sosegado y permite escuchar sonidos a distancia. Para él, sin embargo, este tipo de ambiente se encuentra en el espacio rural y en la antigüedad, dado que la ciudad ha marcado un cambio en nuestra percepción. [2] Con el tiempo Schafer fue actualizando sus ideas, llegando a mostrar una oposición más clara y politizada contra la cultura competitiva y los intereses económicos del capitalismo. [3]

Sin embargo, para la activista e investigadora ecuatoriana Mayra Estévez Trujillo la ecología sonora no ahondó lo suficiente en las relaciones de poder, dominio y control en las que está basado el crecimiento económico. [4] Entre 2009 y 2015 Mayra Estévez investigó registros históricos recopilando citas y datos. Al ordenar ese material de archivo consiguió nombrar aquellos sonidos introducidos en las regiones colonizadas por los imperios ibéricos. En sus textos se traza una panorámica histórica que incluye a los perros y las campanas de los españoles y portugueses, la extracción de petróleo estadounidense, o la introducción de motocicletas Honda japonesas en ciudades como Iquitos en Perú. Para ella, todos estos sonidos dan forma a las distintas etapas del “régimen colonial de la sonoridad”.

Para comprender que es el “régimen colonial de la sonoridad” iniciado por los europeos según lo plantea Mayra Estevez, hay que entender que aquellos sistemas imperiales estaban basados en la idea de que los hombresy un dios único ligado al lenguaje, son centrales. Esta pauta filosófica se aplicó por igual a las culturas no occidentales y la así llamada naturaleza convirtiendo a ambas cosas en objetos. [5] Es decir, el régimen colonial sentó las bases culturales para separar conceptualmente a las personas y la naturaleza en determinadas zonas, dando a una parte privilegiada de los hombresla potestad divina para explotar a otras personas y organismos del planeta.

Una descomposición progresiva del planeta, consecuencia del sistema de valores que he intentado sintetizar arriba, terminó afectando a Europa. Cómo en otros aspectos de la vida, la “herida colonial” [6] ecológica se hizo compartida. Ante la crisis de valores que venía implicando este sistema de explotación sin límites, varios pensadores europeos han intentado reformular la ecología haciendo uso de una serie de términos verdaderamente versátiles. El sistema del arte ha asumido algunos de esos términos con asiduidad, así que no hace falta que los mencione aquí ahora. [7]

Una de las propuestas teóricas y musicales para entender el sonido más allá de la clasificación persona-naturaleza fueron desarrolladas por el etnomusicólogo y compositor filipino José Maceda desde los años setenta del siglo pasado. Su ruptura con los “regímenes coloniales de la sonoridad” se produjo dando alternativas para los instrumentos musicales impuestos por las élites occidentales en las islas, como el violín o la guitarra. Se desplazó por el archipiélago filipino estudiando las tradiciones de distintos pueblos que aún en aquella época no habían sido completamente desplazados por la actividad colonial y económica. En estos estudios sistematizó los usos del bambú y el metal en la música, argumentando que las formas e instrumentos musicales tenían una relación material con aquel entorno de abundancia tropical. [8] En este sentido el rol de las personas es el de acomodarse y no el de luchar contra la naturaleza. [9].

Amoldarse y no luchar. Si no tuviéramos sentimientos, podríamos escuchar con cierto alivio esta calma, pero es difícil. Desde una perspectiva no antropocéntrica, el virus está haciendo más por la vida de lo que todas las personas han hecho a la largo de su corta historia. Y no es una manera de hablar: el virus en circunstancias fatales podría suponer la muerte del 4% de la especie humana, frente riesgo actual de extinción del 27% de todas las especies animales del planeta sin contar plantas y otros organismos. [10] Evidentemente, tenemos sentimientos, y por eso llevo semanas analizándolos con todos los materiales que encuentro. Esta calma en las calles es una de ellos. Me pregunto si este sentimiento está sinceramente relacionado con la tragedia humanitaria, teniendo en cuenta que vivimos instaladas en ella. Esta catástrofe comparte causas con los desplazamientos de refugiados y migrantes humanos por todas partes del planeta y en ninguno de esos casos se ha declarado una emergencia que asaltase nuestra cotidianidad. [11] Y es que nuestro duelo, nos dicen, no se debe solamente a la muerte de miles de personas, sino, más bien, a la anticipación del malestar de las situaciones por venir. [12] Si algo hemos aprendido del sistema actual, es que su violencia se refuerza con las catástrofes.

Sería, como poco, útil, asimilar esta incertidumbre y este dolor para sentir, de manera casi directa, las consecuencias de nuestra forma de vida en el resto de organismos, incluidos, claro está, las otras personas. Dejadme volver a las cotorras y dejadme que las compare con el COVID-19, sólo para entendernos en este texto. La gente en Madrid odia a las cotorras y las culpa de la desaparición de millones de aves autóctonas. Es común escuchar a alguien quejarse por el ruido que producen cuando anidan en grupos en los árboles. Pero la cotorra, o perico monje, es una más de las especies desplazadas por la actividad económica humana y no pidieron estar aquí. Seguramente los animales a los que se quiere culpar de esta pandemia tampoco deseaban ser cocinados. [13]

Para canalizar el rechazo a las cotorras, aplicamos otras formas de miedo más comunes en la cultura humana como son el racismo y la xenofobia. Siendo así no debería sorprendernos que esta manera de pensar en las cotorras no solucione el problema en absoluto. Una vez convertidas en el objetivo de nuestra animadversión, se las ha acusado de la desaparición de las especies autóctonas, pero si atendemos a las razones de esta extinción, veremos que el desplazamiento de las cotorras es una más de las razones entre las que se encuentran la contaminación atmosférica, las talas masivas, el cierre de alcorques y la forma de las viviendas actuales que hace difícil anidar a los pájaros. [14]

No quiero que se me acuse de defender al virus, pero es que esono tiene la culpa. Y así intento pensarlo mientras veo cómo se desarrollan los acontecimientos que acompañan a esta pandemia. Quizá resulte sencillo encontrar lo que sea que tenemos en común con las especies a las que estamos desplazando y eliminando para comprender mejor el duelo.

 

Parte 2. El silencio y la guerra

Cerca de donde vivo hay varios contenedores de basura. Incluso antes de que se declarase la cuarentena, había un paseo corto pero muy agradable. Esa mañana bajaba a tirar la basura sin prisa por volver a casa. Cuando llegué a los contenedores me encontré con algunas personas. Estaban indignadas. La gente, decían, es idiota, no sabe cumplir las normas y aquí debería ser como en Filipinas, que si sales a la calle ¡PUM!, te pegan un tiro en la nuca. Hacían referencia al presidente Rodrigo Roa Duterte, quien ha vuelto a decretar el asesinato como medida de prevención con las excusa del COVID-19, al igual que hizo en nombre de la lucha antidroga en 2016. [15]

Yo volví a casa con una sensación de asco y miedo, pensando que el silencio tiene que ver con esa actitud de vergüenza, respeto y disciplina. Que como la idea de naturaleza, el silencio es una construcción cultural y que no es la ausencia de sonidos, sino un sistema para administrarlos. Es decir, una manera que hemos aprendido para organizar donde no hay que hablar, quien puede decir qué cosa o en qué ocasiones puede sonar música.

En su reciente Historia del silencioel francés Alain Corbin explica que el orden que necesita el silencio se da en lugares privilegiadoscomo las iglesias, las escuelas, los colegios, los institutos y el ejército. Desde su perspectiva, estrictamente europea, a lo largo del libro da a entender que el silencio puede ser señal de autodominio, porque estando callado se escucha mejor, pero también puede ser una señal de represión, porque limita la opinión e incluso el movimiento. [16]

Tratando de contextualizar un poco mejor este tema, estuve leyendo estos días los textos de Ana María Ochoa Gautier. Ochoa es una etnomusicóloga colombiana que enseña e investiga en la universidad estadounidense de Columbia. Según ella la capacidad del músico y teórico John Cage para entrar y salir de una cámara anecoica para estudiar el silencio, no era algo al alcance de cualquiera. Más irónicoy premonitorioresultó, continúa, que no se tratase sólo de una experimentación musical, sino que las agencias de espionaje e inteligencia estuvieran usando estrategias similares en la guerra. [17]

La nueva guerra, recordaréis, se está declarado contra un virus. Así la describía Emmanuel Macron, el presidente de la república francesa. Una guerra contra un organismo invisible por la que se transfieren los atributos del enemigo a las personas que se infectan. [18] Una guerra en la que la reclusión y el silencio tienen como principal objetivo reducir, en lo posible, el tiempo en que los cuerpos dejen de producir y consumir.

Para Ochoa la exposición de un cuerpo al silencio tiene una historia violenta. El silenciamiento, como lo denomina, se trata de una forma de represión que prohíbe hablar o expresarse a una persona, mediante técnicas que incluyen el confinamiento solitario, la desaparición y el asesinato. [19] Estas técnicas represivas, han sido usadas en las dictaduras de Argentina, Uruguay y Chile, y caracterizan una guerra contra las luchas anticoloniales. Una guerra que no suena únicamente como las bombas, sino con el silencio sepulcralde los desaparecidos y de las personas enmudecidas por el miedo a la represión. [20] Así, la violencia militar extrema es escondida, como sus rehenes, por procesos legales y administrativos que aseguran el exceso de silencio, el aislamiento y el espionaje.

Pero incluso el silenciamiento, como medida violenta, puede conducir a privilegios. Cuando se aplicaron las normas de silencio cristianas en las cárceles estadounidenses en el siglo XIX, eran fundamentalmente las personas blancas a quienes se aislaba, mientras que las negras eran destinadas a trabajos forzosos. [21] Del mismo modo, durante las cuarentenas de 2020, muchas y muchos migrantes no han parado de trabajar en las huertas para alimentar a Europa. De hecho muchas personas han sido movilizadas para sustituir a trabajadoras con derechos laborales, o incluso han sido transportadas en avión hasta Reino Unido y Alemania para recoger verduras. [22]

Y es que puede que la pandemia haya acelerado los procesos de silenciamiento. Ya hemos hablado del gobierno filipino “tirando a matar” contra su población. Gurbanguly Berdimuhamedow, presidente vitalicio de Turkmenistan, supuestamente ha prohibido pronunciar la palabra ‘coronavirus’, una medida aparentemente arbitraria, pero muy significativa. [23] Y el gobierno de Víktor Orbán en Hungría ha suspendido el Parlamento y las elecciones de manera indefinida y anunció medidas de hasta 8 años de cárcel para las personas que incumplieran la cuarentena. En el caso de Hungría, algunos periódicos recalcan que esta medida ha sido posible gracias al silencio del resto de Europa. [24]

A estas medidas militares se suma la intervención de teléfonos móviles personales que, cómo llevan promocionando en los medios por un tiempo, han servido para gestionar más eficientemente la crisis en China y Corea del Sur. [25] No se si alguien recuerda ya al ex agente estadounidense de la C.I.A. Edward Snowden, la persona que en 2013 filtró documentos sobre el espionaje masivo a población civil por parte de su gobierno. En una entrevista concedida recientemente, pone en contexto la crisis del COVID-19 con las medidas deseguridadadoptadas de manera regular después del 11 de septiembre de 2001. En ambos casos, se tratan de una serie de leyes y órdenes aprobadas en estados de alarma que han normalizado la vulneración de derechos y el espionaje masivo, tanto con fines militares como comerciales. A todo ello, Snowden lo llama la “arquitectura de la opresión”. [26]

Percibo ciertas similitudes entre todas estas estructuras administrativas, tanto en loslugares privilegiadosde Corbin, como en la arquitectura de la opresiónde Snowden y el confinamiento solitario de Achoa. Pero creo que, en realidad, las habíamos aceptado antes y esta pandemia sólo las ha acelerado. Son las estructuras que nos sugieren que la gentees idiota porque no cumple dócilmente una norma. De hecho, habíamos aceptado ciegamente que muchas de estas estructuras ocultasen la violencia extrema, sin prestarles mucha atención. Todo esto es lo que puede hacer deseable que, si alguien no cumple bienlas normas, ¡PUM!, le peguen un tiro en la nuca.

 

Parte 3. La quietud y el yoga

Hace poco me recomendaron leer a Fred Turner, un autor estadounidense que ha analizado las bases históricas de la ideología de Silicon Valley en California. En una charla en la Haus der Kulture der Welt, en Berlín, cuyo título podría traducirse como De la contracultura a la cibercultura, recordaba cómo a partir de la década de los ochenta del siglo pasado una generación de ingenieros trabajó para ofrecer las bases de una revolución que pudiera llevarse a cabo desde casa, como una segunda oportunidad de los movimientos utópicos contraculturales de los años sesenta. Esta era evidentemente internet. Por supuesto no se trataba de una revolución donde se discutiera la redistribución de los bienes, los derechos laborales o el acceso a la cultura, sino que se trataba de una transformación espiritual de la conciencia. [27]

Según Turner, hubo ideólogos en Silicon Valley que estuvieron influenciados por las formas artísticas de aparente libertad ensayadas por el Black Mountain Collage (John Cage, Robert Rauschenberg, Merce Cunningham), o que estuvieron relacionados con la comuna de artistas ecologistas USCO (The US Company) y la San Francisco Tape Music Center (Pauline Oliveros, Ramón Sender, Steve Reich). [28] No sé qué pensaron aquellos artistas de los ideólogos de Silicon Valley, pero según el libro de Fred Turner, el budismo zen entró en Silicon Valley de la mano del arte y la música experimental.

Hay varios ejemplos de propuestas para la transformación espiritual de la conciencia por medio del arte relacionados con la contracultura de aquella época. Quizá el más claro son las Sonic Meditationsque Pauline Oliveros publicó en 1974 como forma de protesta contra la guerra de Vietnam. [29] Entre 1976 y 1977 Philip Corner formó un colectivo bajo el nombre Sounds Out of Silent Spacescon Tom Johnson, Hayman, Julie Winter, Bill Fontana, Alison Knowles y Charlie Morrow, el director del documental utopista de 1975 Milestones.Incluso Alejandro Jodorowsky, figura mucho menos cool que los californianos, estuvo presente en la contracultura de aquellas décadas, y ha hecho insignia de las transformación espiritual como forma de arte en libros, películas y sesiones de meditación dirigidas por él mismo desde la década de los setenta del siglo pasado hasta la actualidad.

Estas tendencias han sido una constante, pero recientemente han sufrido un revival. YouTube está plagado de sonidos curativos afinados a 528Hz. El festival polaco UnSound proponía en su edición de Cracovia de 2018 varias sesiones de meditación para los asistentes que sufriesen con el exigente ritmo de conciertos. [30] NTS Radio dedica un programa a música para la relajación y la meditación.[31] Artistas de distintas disciplinas ofrecen sesiones de yoga a distancia. Incluso la zona autónoma de Seattle, establecida para la protesta antirracista en junio de 2020, ha sido comparada con el festival de origen californiano Burning Man en fotografías que muestran a grupos de personas meditando en la hierba. [32]

El estudio de Fred Turner nos obliga a preguntarnos por los fines políticos a los que sirvió la transformación de la conciencia en California. Algunos ingenieros de Silicon Valley terminaron trabajando en el ejército. Otros tomaron las estructuras antijerárquicas de la contracultura para programar Google, Apple o Facebook, una corporaciones que han establecido el sistema de control y represión más poderoso del planeta hasta la fecha.

Con la pandemia ha llegado el temor al sistema de control biométrico chino. Pero en Silicon Valley no planean quedarse atrás. La pensadora canadiense Naomi Klein publicó recientemente un artículo muy recomendable en el periódico británico The Guardian, con un título que traduciré como Qué tan grandes son los planes de las grandes compañías de tecnología para sacar beneficio económico de la pandemia. Según Klein, las grandes empresas de Silicon Valley están apresurando la carrera con China por el dominio de la inteligencia artificial y el control biométrico. [33]

Me pregunto ¿Tendrá algún papel este revivalde la música sanadora en el nuevo escenario político? No me gustaría parecer insensible y criticar la que, para muchas personas, es la única forma de alivio, pero me gustaría señalar parte de su historia y sus posibles consecuencias. Me pregunto también si la expansión de la meditación, el yoga, el mindfullnessy otras técnicas de espiritualidad y autocontrol, en su intento de aliviar el dolor producido por la explotación laboral, la discriminación y la de falta de futuro, terminarán perpetuando los efectos del sistema responsable de esos sufrimientos sin que sintamos la necesidad de cambiarlo.


Me gustaría agradecer a las personas que me han ayudado directa o indirectamente a realizar este texto, compartiendo ideas por teléfono y videoconferencia, enviándome textos, o poniéndome sobre aviso de perspectivas distintas a las mías que debía revisar: Agnès Pe, Ivan Ortíz, Mattin, Olga Sevillano, Raul Martínez, Oscar Martín, Pablo Sanz, Elisa Fuenzalida, Xabier Erkizia, Rubén Coll, Andrea Zarza y Esther Villar.


[1]VVAA. radio aporee: How is the current covid-19 pandemic changing the soundscape around us? 2020 https://aporee.org/maps/work/projects.php?project=corona

[2]“El sosegado ambiente del paisaje sonoro de alta fidelidad permite a quien lo escucha oír a mayor distancia, de la misma manera que el campo ofrece un campo de visión de largo alcance. La ciudad reduce esta habilidad para escuchar (y ver) a distancia, marcando uno de los cambios más importantes en la historia de la percepción.” “Normalmente, el campo tiene una más alta fidelidad que la ciudad; la noche, más que el día; y los tiempos de la Antigüedad, más que los modernos”.

Schafer, R. Murray. El paisaje sonoro y la afinación del mundo. Intermedio Editores, 2013. Traducción de Vanesa G. Cazorla. Publicado originalmente en de la edición original de 1977.

[3]“La cultura competitiva del capitalismo, los centros de poder siempre estarán dispuestos a utilizar el sonido de manera agresiva en bien de sus intereses comerciales. Cuando se imponen los intereses económicos, las consecuencias para el ambiente sonoro pueden ser menos evidentes […] Observando el tiempo suficiente, es posible comprobar que la mayoría de los sonidos están sometidos a alguna forma de derecho de propiedad y que el uso del sonido para influir en las masas nunca había estado tan extendido como hoy en día.”

Murray Schafer . “Soundscape y Ecología Acústica” en José Manuel Costa Ed. ARTe SONoro, La casa Encendida. 2010. Artículo originalmente en Klangkunst (Prestel) con motivo de primero Sonambiente en Berlin, 1996.

[4]Mayra Estévez Trujillo. Suena el capitalismo en el corazón de la selva. Nómadas (Col), núm. 45, octubre, 2016, pp. 13-25 Universidad Central Bogotá, Colombia http://nomadas.ucentral.edu.co/index.php/inicio/2296-apuestas-por-una-etica-de-la-existencia-nomadas-46/1-pensar-la-vida/880-suena-el-capitalismo-en-el-corazon-de-la-selva

[5]Mayra Patricia Estévez Trujillo. Estudios sonoros en y desde Latinoamérica: del régimen colonial de la sonoridad a las sonoridades de la sanación. Universidad Andina Simón Bolívar Sede Ecuador, Área de Estudios Sociales y Globales. Doctorado en Estudios Culturales Latinoamericanos. Quito, 2016.

[6]“Entonces, ¿qué pasaría si pensáramos la experiencia del mundo como un tejido rizomático de fantasmagorías que brotan de la herida colonial?, ¿cuáles son nuestros fantasmas?, ¿cuáles son nuestros muertos compartidos? Pensemos la posibilidad de que no es un círculo, no es una espiral tampoco, y aquí traigo la provocación: “Las venas abiertas” no son solo las de América Latina”
Susan Campos Fonseca. Experimentalismo(s) y microcolonialidad de la escucha. Museo Reina Sofía. 2019 https://www.museoreinasofia.es/multimedia/experimentalismos-microcolonialidad-escucha

[7]“Tomar la naturaleza como un fin no ha hecho más que debilitar la posición de los ecologistas, que nunca han sido capaces de hacer política; en fin, auténtica política en el sentido de la tradición socialista, en la que se hubieran debido inspirar. No han hecho el trabajo que el socialismo primero, el marxismo después y luego la socialdemocracia hicieron. No ha habido, para nada, un trabajo de invención intelectual, de exploración; han preferido ‘el escaparate’.”

Miguel Mora (Entrevistra a Bruno Latour). No estaba escrito que la ecología fuera un partido. El país. 25/03/2013 https://elpais.com/elpais/2013/03/25/eps/1364208764_064054.html

“El pensamiento ecológico es un virus que infecta las demás zonas de la mente (pero la ideología ambiental rehúye los virus y la virulencia). […] El pensamiento, incluido el pensamiento ecológico, ha estructurado la ‘Naturaleza’ como un ente cosificado en la distancia, bajo la acera, en el lado en que la hierba siempre es más verde, a ser posible en las montañas, lejos de la civilización. Una de las cosas que la sociedad moderna ha dañado, además de los ecosistemas, las especies y el clima, es el pensamiento. A la manera de un dique, la Naturaleza contuvo el pensamiento durante algún tiempo, pero, en la actual situación histórica, el pensamiento está a punto de desbordarse”

Timothy Morton. De Wall·E a Blade Runner: una reflexión sobre la crisis ecológica. El periódico. 24/09/2018 https://www.elperiodico.com/es/ciencia/20180924/avance-editorial-pensamiento-ecologico-morton-7051539

[8]«The diversity in number and use of these instruments is only a very small part of a dense flora, fauna and rich environment from where the instruments were made. […] Drone is a center of time which controls melody and the space around which melody moves. It is a pillar which supports music itself, like a law of nature, an equilibrium between man and nature. Drone expresses notions of infinity with an inner life made alive by simple beats and timbres, colors of indefinite pitches of low-sounding bossed gongs and diffused, scattered sounds of flat gongs, bamboo and wooden percussion”

José Maceda. “A Concept of Time in a Music of Southeast Asia”, en Ethnomusicology, Vol. 30, No. 1 (Winter, 1986), pp. 11-53. University of Illinois Press on behalf of Society for Ethnomusicology

[9]“Perhaps, a fundamental source of musical thought in Southeas Asia may be found in nature itself – in its abundance an in its density. An man’s role in that tropical wealth is to accommodate with nature and not to fight it, a lesson wortwhile remembering in today’s flagrant waste of material products of the environment.”

José Maceda. «Sources of Musical Thought in Southeast Asia,» in Final Report of the Third Asian Composer’s League Conference. Festival held in Manila, October, 1976 (pp. 63-66). Manila: National Music Council. (translated into Filipino and published in Musika Jornal 1, 1977).

[10]Según la unión internacional para la conservación de la naturaleza, 31,000 especies, el 27% de todas las del planeta, están rumbo a la extinción  https://www.iucn.org/resources/conservation-tools/iucn-red-list-threatened-speciesSegún la taxonomía de la agencia europea del medio ambiente, más del 50% de todas las especies de moluscos, mamíferos marinos, peces, abejas y escarabajos se enfrentan a la extinción

https://www.eea.europa.eu/data-and-maps/daviz/top10-species-group-facing-extinction-risk#tab-chart_2

[11]Donna Haraway. «Anthropocene, Capitalocene, Plantationocene, Chthulucene: Making Kin» En Environmental Humanities, vol. 6, 2015, pp. 159-165 University of California, Santa Cruz, USA
https://environmentalhumanities.org/arch/vol6/6.7.pdf

[12]“Yes, and we’re feeling a number of different griefs. We feel the world has changed, and it has. We know this is temporary, but it doesn’t feel that way, and we realize things will be different. Just as going to the airport is forever different from how it was before 9/11, things will change and this is the point at which they changed. The loss of normalcy; the fear of economic toll; the loss of connection. This is hitting us and we’re grieving. Collectively. We are not used to this kind of collective grief in the air.”

Scott Berinato. That Discomfort You’re Feeling Is Grief. Harvard Business- 23/03/2020 https://hbr.org/2020/03/that-discomfort-youre-feeling-is-grief

 

[13]Es recomendable leer algunos de los datos portados en este articulo. En 2004 «estudio concluyó que la llamada «revolución ganadera», es decir, la imposición del modelo industrial de la ganadería intensiva ligado a las macrogranjas, estaba generando un incremento global de las infecciones resistentes a los antibióticos, así como arruinando a los pequeños granjeros locales y promoviendo el crecimiento de las enfermedades transmitidas a través de los alimentos de origen animal.»

Ángel Luis Lara. Causalidad de la pandemia, cualidad de la catástrofe. El diario. 29/03/2020 https://www.eldiario.es/interferencias/Causalidad-pandemia-cualidad-catastrofe_6_1010758925.html

[14]Por qué las grandes ciudades ya no tienen gorriones. Nueva Tribuna. 06/10/2019 https://www.nuevatribuna.es/articulo/sostenibilidad/grandes-ciudades-tienen-gorriones/20191006122711166875.html

[15]»And do not harm the health workers, the doctors … because that is a serious crime. My orders to the police and the military, if anyone creates trouble, and their lives are in danger: shoot them dead.» Al jazeera. Man shot dead in Philippines for flouting coronavirus rules.Al Jazeera. 5 de abril  de 2020 https://www.aljazeera.com/news/2020/04/man-shot-dead-philippines-flouting-coronavirus-rules-200405072915819.html

[16]“El mandato de guardar silencio concierne, claro está, a los lugares privilegiados: iglesias, escuelas, colegios e institutos, ejército… así como determinadas circunstancias que atañen a la urbanidad, a la cortesía, a la sumisión. […] En las instituciones escolares, confesionales y después laicas, el silencio se ha impuesto desde los inicios de los tiempos modernos. Se concibe a la vez como señal de respeto hacia el maestro y el profesor, como prueba de un autodominio que evita la disipación y como requisito para la atención. Callar, en efecto, permite escuchar bien” Alain Corbin. Historia del silencio. El acantilado, 2019, págs. 66-67.

[17]“Cage tiene el privilegio de entrar y salir a voluntad de una cámara aislada, en medio del campus de una gran universidad en el corazón puritano de Estados Unidos. No deja de ser irónica y terriblemente premonitoria, la similitud entre la cámara anecóica a la que entra y de la que sale Cage voluntariamente para formular su estética vanguardista del silencio, y las celdas de confinamiento solitario. Esta experimentación con la percepción será también un interés central de los científicos asociados al desarrollo de la industria de comunicaciones a lo largo del siglo xx y en experimentos con percepción y armamento durante la Guerra Fría. Por tanto, el de Cage no es un gesto aislado o independiente, sino un evento en medio de otros que exploran los umbrales de la escucha por esta misma época.” Ana María Ochoa. “El silencio como armamento sonoro” en Camila de Gamboa y María Victoria Uribe . Los silencios de la guerra. Editorial Universidad del Rosario. 2017.

[18]» En cuanto pronunciamos la palabra “guerra” comparece ante nuestros ojos un humano negativo que merece ser eliminado. Con esta metáfora de la guerra, en efecto, ocurre algo paradójico: se humaniza al virus, que adquiere de pronto personalidad y voluntad. Se le otorga agencia e intención y se deshumaniza y criminaliza a sus portadores, que en realidad son las víctimas. El enemigo de este desafío sanitario, si se quiere, está potencialmente dentro de uno mismo, lo que excluye de entrada su transformación en objeto de persecución o agresión bélica. […] Un virus no es un enemigo consciente y malvado, es inherente a la propia vida. Construir economías y políticas sobre la fantasía del ser humano, como un ser sin cuerpo y sin anclaje en la tierra que le sustenta es lo que genera una guerra contra la vida, contra los ciclos, contra los límites, los vínculos y las relaciones. En los momentos de bonanza se esconden e invisibilizan, restándoles valor y despreciando, precisamente las tareas, oficios y tiempos de cuidado que solo se hacen visibles en las catástrofes y en las guerras.» Santiago Alba Rico / Yayo Herrero. ¿Estamos en guerra? En CXT, Contextos y acción  22/03/2020 https://ctxt.es/es/20200302/Firmas/31465/catastrofe-coronavirus-guerra-cuidados-ciudadanos-ejercito-alba-rico-yayo-herrero.htm

[19]“Silence is also used in political language to imply an active politics of domination invoked by the verbal form of the silencing. Sometimes such silencing straightforward, as in the prohibition of difference forms of expression or in silencing by death or disappearance in histories of oppression. “Ana María Ochoa. “Silence” en David Novak Keywords in Sound. Duke University Press, 2015.

[20]“El silencio como arma sonora de guerra en el complejo de confinamiento que caracteriza la guerra actual, aparece entonces como un dispositivo multisensorial caracterizado por el aislamiento, el confinamiento en espacios pequeños, la intemporalidad e indefinición del estado de confinamiento, la sobresaturación acústica por exceso de silencio o por exceso de ruido, la sobre-escucha espía y vigilante que aísla mientras destruye la privacidad, y el secreto como modo de articulación de un espacio público perpetuamente supeditado a un estado de guerra. Recordemos que el silencio convoca una filosofía política de la presencia que se basa en un aparente desvanecimiento entre el adentro y el afuera de sí mismo. En el confinamiento solitario se resalta esta noción del desvanecimiento entre el adentro y el afuera como tortura a través del aparato multisensorial y corporativo que lo administra. Este desvanecimiento entre el adentro y el afuera como destrucción de la persona que se denomina hipócritamente una herida “autoinfligida”. Ana María Ochoa. “El silencio como armamento sonoro” en Camila de Gamboa y María Victoria Uribe . Los silencios de la guerra. Editorial Universidad del Rosario. 2017.

[21]Ibid.

[22]Javier Ramajo. Agua, pandemia y temporeros inmigrantes de Huelva: «No vamos a provocar ningún efecto llamada por tratar a las personas con dignidad»El Diario. 11/04/2020 https://www.eldiario.es/andalucia/huelva/asentamientos-Huelva_0_1013849274.html

“Seasonal workers from Romania were flown into the United Kingdom on a special charter flight on Thursday evening to help fill a huge shortage of workers to pick fruits and vegetables on the country’s farms. […] The UK is following the example of Germany, where a programe allowing the arrival of 80,000 migrant workers over the course of two months has been under way since April 2. ACS has already operated a total of 13 flights in the past three weeks, five of which have been in the past couple of days, carrying a total of 18,740 workers from Romania and Bulgaria to Germany”

Madeline Roache. Eastern Europeans flown in for ‘vital’ jobs on UK, German farms. Al Jazeera, 16 Apr 2020 https://www.aljazeera.com/news/2020/04/eastern-europeans-flown-vital-jobs-uk-german-farms-200416184050312.html

[23]Radio Free Europe (Turkmen Service). In Turkmenistan, Whatever You Do, Don’t Mention The Coronavirus.Radio Free Europe. 31/03/2020 https://www.rferl.org/a/in-turkmenistan-whatever-you-do-don-t-mention-the-coronavirus/30520255.html

[24]«When anger and resentment is incited against us in the media, it serves only to demean and silence the voices of those who have heroically taken their places on the frontlines of public health wrote Peter Magyari in 444»

Nick Thorpe . Coronavirus: Hungary government gets sweeping powers. BBC News, Budapest. 30/03/2020 https://www.bbc.com/news/world-europe-52095500

Nacho Alarcón. El virus y el silencio europeo dan a Orbán el control total sobre Hungría. El confidencial 31/03/2020 https://www.elconfidencial.com/mundo/europa/2020-03-31/el-virus-y-el-silencio-europeo-dan-a-orban-el-control-total-sobre-hungria_2525939/

[25]Byung-Chul Han. La emergencia viral y el mundo de mañana. El país 22/03/2020 https://elpais.com/ideas/2020-03-21/la-emergencia-viral-y-el-mundo-de-manana-byung-chul-han-el-filosofo-surcoreano-que-piensa-desde-berlin.html

[26]Shelter in Place with Shane Smith. Vice Tv, 2020 https://youtu.be/-vWz_fKPbzc?t=849

[27]Fred Turner. Keynote: From Counter-culture to Cyberculture. HKW Antropocene. 2013 https://www.youtube.com/watch?v=6Py_P1_cHUE

[28]“Around 1962 Steve Durkee met up with a San Francisco–based poet named Gerd Stern. Within a year, Stern began collaborating on a series of multimedia performances with a young techni- cian from the San Francisco Tape Music Center named Michael Callahan. By 1964 Durkee, Stern, and Callahan, together with a floating circus of friends and family, had taken up residence in an old Methodist church inGarnerville, New York, about an hour north of Manhattan. They christened their art troupe USCO—short for “The US Company.” Over the next four years, they transformed the “happening” into a psychedelic celebration of technology and mystical community that found its way into the burgeoning LSD scene in San Francisco and the pages of Life magazine.

Brand worked off and on with USCO as a photographer and a technician between 1963 and 1966, living at the Garnerville church for short periods between his travels. Within USCO, he encountered the first stirrings of the New Communalist movement. Like Cage and Rauschenberg, the members of USCO created art intended to transform the audience’s consciousness. They also drew on many diverse electronic technologies to achieve their effects. Strobe lights, light projectors, tape decks, stereo speakers, slide sorters—for USCO, the products of technocratic industry served as handy tools for transforming their viewers’ collective mind-set. So did psychedelic drugs. Marijuana and peyote and, later, LSD, offered members of USCO, in- cluding Brand, a chance to engage in a mystical experience of togetherness. And USCO’s work did not stop at the end of each performance. Gathering at their church in Garnerville and then again at performance sites around the country, the members of USCO lived and worked together steadily for a period of years. Like a cross between a touring rock entourage and a com- mune, USCO was more than a performance team. It was a social system unto itself. Through it, Brand encountered the works of Norbert Wiener, Marshall McLuhan, and Buckminster Fuller—all of whom would become key influences on the Whole Earth community—and began to imagine a new synthesis of cybernetic theory and countercultural politics.” Fred Turner. From Counter-culture to Cyberculture. Stewart Brand, the Whole Earth Network, and the Rise of Digital Utopianism. The University of Chicago Press, 2006, p. 48.

[29]“Sonic Meditations are an attempt to return the control of sound to the individual alone, and within groups especially for humanitarian purposes; specifically healing.” Pauline Oliveros. Sonic Meditations. 1974 https://monoskop.org/images/0/09/Oliveros_Pauline_Sonic_Meditations_1974.pdf

[30]Unsound. Presence. 2018  https://www.unsound.pl/en/archive/presence/medytacja.html

[31]«Sounds of the Dawn is a monthly two hour session through new age, ambient, environmental, meditation and relaxation cassettes from the seventies to the nineties». NTS, Detroit. https://www.nts.live/shows/soundsofthedawn/episodes/sounds-of-the-dawn-25th-april-2020

[32]Jane C. Hu. What’s Really Going On at Seattle’s So-Called Autonomous Zone? SLATE 16/06/2020 https://slate.com/technology/2020/06/seattle-capitol-hill-autonomous-zone-occupied-protest.html

[33]  “(New York governor Andrew) Cuomo has just empowered him to build. At the heart of this vision is seamless integration of government with a handful of Silicon Valley giants […] For them, and many others in Silicon Valley, the pandemic is a golden opportunity to receive not just the gratitude, but the deference and power that they feel has been unjustly denied. And Andrew Cuomo, by putting the former Google chair in charge of the body that will shape the state’s reopening, appears to have just given him something close to free rein.

Naomi Klein. How big tech plans to profit from the pandemic. The Guardian 13/05/2020 https://www.theguardian.com/news/2020/may/13/naomi-klein-how-big-tech-plans-to-profit-from-coronavirus-pandemic