Dalí es la figura autorepresentada del genio, el artista total casi como reflejo de los artistas del Renacimiento. Sin embargo su relación con el sonido, ampliamente desarrollado e imbricado en las artes del siglo XX, es escasa, aparentemente arbitraria y plagada de contagios que reafirman su imagen acercándose a formas musicales clásicas y espectaculares.

En esta cápsula se exploran algunas de las relaciones del artista con la música y el sonido, encontrando algunos puntos claves para su comprensión. Por una parte en el uso de la voz se pueden encontrar dos características recurrentes: una, la obsesión onanista por el uso de su voz hablando de sí mismo; por otra, el uso expresivo de distintos idiomas. A partir de estos usos se rastrean discos editados con la voz del artista así como intervenciones icónicas en la televisión y el cine. Por otra parte, se comentan algunas piezas que presentan una relación o incluso un antecedente en la obra daliniana, como son los casos de las interpretadas por la cantante Dora Luz o el músico Alice Cooper.