A principios de 1878, el asistente de Alexander Graham Bell, Thomas Watson, escuchaba por accidente, y por primera vez que se sepa, los sonidos producidos por las ondas de radio naturales. Era el sonido electromagéntico del cielo y las estrellas. Cien años después, en 1978, dos trabajadores de los Laboratorios Bell, Robert Wilson y Arno Penzias, ganaban el Premio Nobel tras haber descubierto, también accidentalmente, un “murmullo misterioso” que resultó ser la radiación de fondo de microondas a partir de cuyas mediciones se confirmaba la teoría del Big Bang y se aventuraba la edad del universo.

De alguna manera hay un cambio de escala en los avances tecnológicos de esos 100 años, en los aparatos de captación, en la misma empresa de Bell y por supuesto en el objeto y calibre de  los descubrimientos. Cuando se afirma que el LHC es el mayor microscopio jamás construido por la humanidad, se habla de otra variación en la escala tecnológica por la que que la lente ha mutado en un conjunto de aparatos de medición y cálculo. La realidad queda  mediada por tecnologías incomprensiblemente complejas a través de las cuales se hace perceptible como fenómeno y se convierte en nuestro entorno, nuestro paisaje, a la manera que lo es una fotografía o un registro fonográfico.

 

¿Cuales son los sonidos de nuestro entorno cuando están observados a escalas sensorialmente sobrenaturales, gigantescas, diminutas o infinitesimales? En la antigüedad, cuando los mitos eran una forma plausible de explicar la realidad,  se hablaba del aparejo ciclópeo para referirse a construcciones hechas de enormes sillares, como sugiriendo que hombres gigantes de un solo ojo habían colocado aquellas piedras, cuando en realidad ese tipo de construcción denotaba una compleja sociedad tecnologizada.

 

De aquella antigüedad proviene la idea de un cosmos resonante, una constante en la cultura occidental. Este cosmos se ha tratado de escuchar a lo largo de los siglos como idea, pero también como forma en la música barroca, la música que reproduce a pequeña escala el cosmos mecánico descrito por Kepler y así en la música como una representación microcósmica del macrocosmos.

Este podcast contiene registros sonoros del cosmos en todas sus escalas, desde las muy pequeñas que trabajan con las sonificaciones de los resultados de las investigaciones en física de partículas, las “normales” de los sonidos emitidos por los los astronautas, los astros o los planetas, y las escalas más grandes del mismo fondo del universo.