Esta cápsula trata sobre Richard Hamilton, sobre su trabajo con el diseño, la televisión, la tecnología, el dinero o la guerra. Sobre el autorretrato del artista en el que se agrupa una aspiradora, un coche y una nevera. Sobre cómo la televisión, la publicidad, los objetos y la música pop se presentan dentro de un marco estético más amplio, característico del mundo anglosajón de después de la guerra: la capacidad no tanto de producir sueños y deseos, sino de registrarlos y venderlos al por mayor.

Richard Hamilton es uno de los pioneros Pop Art, un movimiento del arte contemporáneo basado a su vez en la importancia de los medios de masas y la cultura popular. Pero este artista, en lugar de asimilar estos medios de masas de manera frontal como entretenimiento para una percepción distraída, analiza la estructura tecnológica y teórica en torno al fenómeno.

La cápsula es un recorrido a través de la relación del artista con la cultura popular del cine, el diseño industrial y la música. Sobre su interés por los medios, – el proyector, el magnetofón o la aspiradora – antes que sobre las masas. Un trabajo que lejos de ser cínico, piensa la cultura occidental de posguerra desde una vasta producción artística en la que quedan desgranados muchos de los problemas micropolíticos que se dan en la vida cotidiana de los occidentales, y en su relación diaria con la tecnología, la imagen y el sonido.